¿Por qué 50 km/h?

Respetar los límites de velocidad pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, dice la Organización Mundial de la Salud en uno de sus informes. Y es que una persona que es atropellada a 80 km/h, tiene tres veces más riesgo de fallecer en un siniestro vial que una que fue impactada a 50 km/h.

 

Esta cifra, que parece tan poca para conductores, es demasiado para los actores más vulnerables como peatones, ciclistas o motociclistas. La perspectiva siempre va cambiar desde donde se le mire.

 

De acuerdo a estudios recientes, la posibilidad de morir en un siniestro vial está latente casi que desde los 30 km/h o menos, este último en el caso de personas mayores de 70 años. La capacidad de frenado y de reacción de un conductor se va reduciendo conforme va aumentando la velocidad.  

 

Establecer un límite de velocidad a 50 km/h o menos en zonas urbanas puede llevarnos a salvar vidas en el tránsito. Ya son alrededor de 50 países los que han adoptado estas medidas de sentido común a través de políticas como la Visión Cero, reduciendo así las cifras de heridos y de muertos en las vías, sustancialmente.

Reunimos suficiente evidencia científica y técnica para fomentar la inclusión de la gestión de la velocidad en las vías del país como un componente transversal de un proyecto de ley ante el Congreso de la República en que se establezcan los siguientes límites: 30 km/h para vías residenciales, escolares e intersecciones; 50 km/h para vías urbanas de alto tráfico; y 90 km/h en carreteras a nivel nacional.

 

Bogotá, es uno de los ejemplos de éxito más cercanos, al lograr una reducción de 20 % en el número de siniestros viales en aquellos corredores donde estableció en 2019 una velocidad máxima de 50 km/h, desde su implementación.